sábado, 26 de julio de 2008

Nacer Político


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sábado, 19 de julio de 2008

Reunión con Juan José

Es viernes, recién son las cuatro y veinte de la tarde pero el transito ya está gomoso para salir de Buenos Aires.

A cada metro que avanzo voy imaginando como será la reunión. Será la segunda acción concreta, de la vida “real”, que sale de stupere. Estoy seguro que no será la última.

He hablado hace una semana con él durante casi dos horas, no nos conocemos más que por esta conversación y un par de mails cruzados.

Juan Jose fue el primero en responder a mi propuesta y uno de los pocos que no necesitó otra explicación que la criptica carta publicada por La Nación para entender que proponía hacer algo concreto en torno de la vida pública y que buscaba a quienes quisieran sumarse.

Él, más puntual que yo, atendió mi llamado para avisarle que estaba quince minutos demorado ya en el lugar del encuentro.

A las 17:15 se develó el misterio, ambos pudimos asociar un rostro y un cuerpo a las ideas y la voz hasta entonces anónima.

En ese instante el tiempo se relajó, como dejando que uno pudiera disfrutar más de lo que está viviendo. Las próximas dos horas hablaremos sin parar, retomando muchas veces el punto de inicio, pero siempre para sacar conclusiones e ideas nuevas.

Hablamos bastante de nosotros mismos, para los dos era importante saber a quién teníamos sentado enfrente.

De repente suena un celular que nos devuelve a la realidad, a los dos se nos está haciendo tarde para atender otros compromisos, pero aún le logramos robamos unos veinte minutos más a lo cotidiano.

Nos despedimos más amigos, sabiendo que nos proponemos una tarea Hercúlea, pero con la sensación de no estar totalmente locos, o por lo menos contar con una compañía en esa locura.

El regreso es todavía más tumultuoso que la ida, no tanto por el tránsito como por las cosas que dan vuelta en mi cabeza y que me ha llevado más de una semana poner en orden.

Concreto:

Hemos reforzado la idea, debemos hacer algo.

La experiencia nos dice que ni siquiera alcanzar ese núcleo de 15 o 20 personas será fácil, pero estamos seguros que vale la pena intentarlo.

El proyecto debe tener un espacio propio distinto de mi blog, quedamos en buscar alternativas. Podría ser un foro, aunque nos preocupa cómo controlar la webización. Creemos que debe haber una registración con datos que permitan verificar la identidad de quien participa. El quehacer en la vida pública implica un grado de exposición que es necesario asumir.

Llegamos a la conclusión que lo primero que debemos demostrar es que somos capaces de hacer algo, tenemos que proponerle al que quiera participar una idea muy concreta, simple y que no de la impresión que se deberá dejar la vida en ella.

Chalamos sobre “El futuro es tuyo” http://www.bubok.com/libros/926/El-futuro-es-tuyo, un libro escrito por más de 120 personas como ejemplo concreto sobre la posibilidad de utilizar la tecnología como una herramienta de colaboración para lograr resultados concretos.

El pensamiento único es un tema que nos planteó algunas inquietudes, ¿Cómo hacerse una idea cabal de los temas si los medios que leemos tienen una tendencia? Incluso es difícil encontrar distintas opiniones en gran parte de la prensa escrita.
Hay que investigar y aglomerar información sobre periodismo independiente que nos permita a partir de distintas visiones lograr sacar una conclusión. De todos habrá que sabe leer entre líneas para quedarse con lo útil, descartando la radicalización.

En el cúmulo de ideas también están dando vuelta el cómo crear tormentas de ideas positivas. Sugerimos que quizás con un “foro anónimo” donde sin ningún tipo de identificación (ni siquiera nick) se puedan tirar semillas. Lo anónimo es para evitar que prejuzguemos una idea por quien la dice.

Hasta acá lo que yo pude retener. Juan José, te pido que me corrijas o completes si me ha faltado algo.

martes, 1 de julio de 2008

¿Cómo lo hacemos?

Juan José leyó la cata de lectores en La Nación y me pregunta ¿cómo seguimos?
También contestaron Isabel y Raúl. Los invité a los tres a leer el blog y agregar sus comentarios.

Sería bueno que quien escriba se presente brevemente con nombre, apellido, localidad y otros datos que crean relevante, para evitar la webización (comentarios anónimos insustanciales). Participar es exponerse, hay que asumir ese riesgo.
Primero tenemos que difundir que existe esta idea e invitar a otra gente a leerla y sumarse.

Amigos, periodistas, políticos, todos serán bien venidos si tienen algo para aportar.
Este blog debería servir para la etapa embrionaria del proyecto, solo hasta que logremos armar un grupo de unos 10 o 20 que estemos interesados en llevar adelante el proyecto.

De ahí en más debemos encontrar otra forma de organizar la información.

Estoy buscando una herramienta que nos permita convertir esto en una “comunidad” horizontal y no un blog verticalista.

Acá parece que yo fuera el que tengo la batuta porque el blog es mío y soy el que escribe, pero no tiene que ser así. Solo será mío el fracaso si no logro que esto se encamine. Será del país el éxito si logramos que esta idea vuele, se haga independiente y de algún fruto.

Carta al diario La Nación

Hoy el diario La Nación publicó una carta de lectores que envíe la semana pasada. Aunque le hicieron una pequeña incisión y el mensaje perdió el sentido. Al eliminar la propuesta concreta (el link al blog) convirtieron el mensaje en una queja vacía más. Pero algo es algo. Si alguien mandara una carta reclamándome que al final no propuse nada daría pie a que yo conteste y ahí quizás el diario publique el link.

Copio lo que envié.

“Señor Director:
Busco utopistas para convertir queja en acción.
Alcanzar la mitad de una utopía nos aseguraría un futuro venturoso.
Acepto que la realidad que me toca es por no haber soñado nunca (ni trabajado por) nada mejor.
http://stupere.blogspot.com/ es mi propuesta, ni única ni perfecta, solo una forma de empezar.
Saludos,
Nicolás Raiti.”

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1026167
es el link a lo que publicó el diario.

Es pronto para decir que efecto tuvo, pero ya ofrecieron su apoyo tres personas.

¿Con quienes compartí mi idea?

Por supuesto a mi círculo intimo, y aunque sé que piensan que me propongo una tarea demente (nadie es profeta en su tierra), a su manera me apoyan.

Luego contacté a (ninguno contestó):

María Estenssoro maria.estenssoro@senado.gov.ar
Elissa Carrio elisacarrio@fibertel.com.ar
Nelson Castro puntosdevista@amdelplata.com

Con esta carta:
“Estimado/a …,
Mi nombre es Nicolás Raiti, analfabeto político (en palabras de B. Brecht) que he reconocido mi desidia y desinterés por la cosa pública y he decidido revertirla.

Resuelto a extirparme el analfabetismo, comencé una extensa reflexión y búsqueda de información sobre cómo participar, que se puede aportar desde lo individual, como se agrega valor a la política y a las instituciones.

Grande fue mi decepción cuando después de horas y horas de buscar y leer solo he logrado encontrar propaganda personal y aburrida oposición sistemática (seguramente válida, pero aconstructiva, puesta en saco roto). Pero nada, ni una línea, ni un foro, ni un blog, ni una ONG, nada que de pistas de cómo se participa, a donde dirigirse o con quien conversar.

Así se fue gestando una idea que clasificó a los distintos actores de la política nacional.

Los representantes del status quo (corruptos, políticos en funciones o en lista de espera y su larga comitiva de allegados (por ignorancia o conveniencia)).

Los opositores (valientes, arriesgados, sacrificados…, gotas de agua dulce desperdiciadas en un inmenso mar salado, que si logran mantenerse dulce no son de provecho para nadie o que saltan al grupo de los corruptos o son acusados de corruptos injustamente (miente, miente…)).

Los que opinan (con grandes ideas y concejos, que llenan hojas y hojas de diarios, minutos de radio y televisión o rebuznan en los living de sus casas y cafés, pero que no se presentan a un cargo público ni locos, es muy cómodo el sillón del crítico, “el que hace se equivoca” y ahí están ellos para sacarles un rédito al error ajeno).

Los analfabetos políticos (me atrevería a decir que somos la gran mayoría, los peores de todos, los más responsables, los que solo salen de su letargo y abandono público cuando les tocan su bolsillo).

Seguramente se han escapado algunos, pero creo que un 80% de la población cae dentro de alguna de esas categorías.

En este punto de mi razonamiento me asaltó un miedo atroz! No importaba en que categoría me ubicara, mi esfuerzo seguiría sin aportar un gramo de valor al país.

Si hubiera nacido en una sociedad más equilibrada nunca hubiera llegado a imaginarme involucrado con lo público, soy individualista, me gusta el bajo perfil y me resulta un esfuerzo relacionarme con los demás. Pero hoy siento que estoy frente a un accidente masivo y no hay médicos ni enfermeros para atender a los heridos. Sé que no es mi metié, pero me urge ayudar, me siento inmoral mirando el desastre de reojo.

Entonces se ilumina una esperanza muy lejana, quizás utópica y hasta ingenua, pero ya otras veces he tenido ideas así que he logrado llevar adelante (más por tozudez que por capacidad).
La idea es simple, si uno ve las proporciones de los grupos, queda en evidencia que están ordenados inversamente a la cantidad de individuos que agrupan cada uno. Además (y esta es la hipótesis a demostrar) los índices de corrupto/poco corruptos/honestos mejoran notablemente a medida que bajamos por la pirámide.

Entonces la gran pregunta que me hago es ¿Por qué los analfabetos políticos somos la mayoría?.

En parte debe ser por comodidad, pero también por engaño.

El status quo nos ha convencido (y hemos logrado desarrollar la profecía autocumplida) que la política es corrupta, impura, peligrosa para quienes no están dispuestos a transar. Con esta imagen colectiva les hacemos el caldo gordo y les dejamos el camino despejado a los corruptos de siempre y a sus aprendices (alumnos aplicados si los hay).

Entonces, ¿por qué la oposición no ha enfocado su esfuerzo en enseñar, en despertar el amor propio y por la patria?. Separar la paja del trigo, difundir que lo asqueroso, lo sucio y peligroso no es la política sino los que hoy la ejercen.

Ese es mi proyecto, asumir que la batalla actual está perdida, que debemos engañar al enemigo haciéndole creer que estamos quietos mientras generamos una conversión masiva de analfabetos en opositores y potenciales representantes del status quo (pero un nuevo status quo, uno que reencamine a este gran país en la dirección que nunca debió perder, que es el de la grandeza y de líder mundial).

Me gustaría saber su opinión, estoy buscando apoyo para darle vida a este proyecto, que sueño pueda aportar 50 mil nuevos políticos activos en 4 años.

Una vez leí que el ser humano nace para aportar las probabilidades necesarias para que de vez en cuando surja un Mozart, un Van Gogh, un Einstein, un Newton. Yo digo, hagamos nacer políticos para que surja un Mitre, un Sarmiento, un Avellaneda.

Saludos,
Nicolás Raiti.”

La primer respuesta

Un día decidí contactar a un elegante y creativo crítico de la vida cotidiana, del que poco sabía (solo lo que su columna Semana XX en el suplemento Enfoque deja ver) y mucho pude aprender de su web y algunos libros.

No solo tuvo la amabilidad de responder, sino que además me convidó con una hora de su vida en la que me contó de Platón, Zorba el griego y Perón.

Esto fue lo que le envié a Sr. Esteban Peicovich desde el formulario de contacto de www.peicovich.com (este texto también se lo envié a el Rabino Sergio Bergman (sergio.bergman@gmail.com) y a Enrique Valiente Noailles (evnoailles@yahoo.com.ar). De ellos todavía no he tenido respuesta, pero no pierdo las esperanzas.):

“Estimado Sr.,
Hace poco me he descubierto un analfabeto político y he decidido extirparme esa brutal carencia de encima.

Al principio pensé que se trataba de un defecto personal, de una anomalía de mi combinación particular de células, pero rápidamente descubrí que soy hijo del original “no te metas”, que marcó mi infancia y mi juventud.

Bien, mitad del problema resuelto, ya se cual es, ahora solo debo corregirlo.
Con gran temor, y en contra a la recomendación eternamente repetida, decido comenzar a participar en la vida pública. Pongo en marcha una investigación para ver como se hace eso de participar e intento determinar cuál es la mejor estrategia para hacerlo.

Tras una breve reflexión decido que no se puede empezar todo de nuevo, que sería como proponerse armar un negocio de transporte y pretender inventar nuevamente la rueda y de ahí en adelante todo lo necesario para armar un camión.

Pero qué fuerte rechazo produce la idea de insertarse o apoyar a la política corrupta, inescrupulosa, eficiente para fines personales. Acá descubro otra fuerza que alimentó mi analfabetismo en mi etapa de madurez, es que nos han logrado convencer de que la política es corrupta. Una reedición del “no te metas” original, es que claro, que mejor manera de asegurarse la menor competencia que logrando que los honestos, responsables, capaces estén convencidos de que participar implica corroerse, corromperse o ser calumniado, desprestigiado y repudiado.

Está claro, hay que insertarse en alguna de las estructuras existentes, aprender de ellas las cosas positivas y sumarle rectitud, honestidad, creatividad.

Pero ¿se puede endulzar el océano echando gotas de agua dulce?, definitivamente no. Hay que proponerse una tarea más ambiciosa, hay que derretir los polos, hay que sacar del letargo y el aislamiento a miles y miles de gotas que no han descubierto su analfabetismo o que habiéndolo reconocido no encuentran el camino para participar.

Este es otro dato importante, intenté ponerme en contacto con las organizaciones que podrían resultar viables para canalizar mis inquietudes, me ofrecí en reiteradas oportunidades para formar parte, para sumar en lo que fuera necesario; de todas obtuve el mismo penetrante y ensordecedor silencio, un implícito “no te metas”. Esta respuesta se intuye visitando las páginas web de los distintos partidos, en ninguna de ellas se difunde su actividad ni se promueve la participación. Se repite un estruendoso “Votame, pero no te metas”.

¿Qué hacer?, se que no soy especial, ni único, ni genial. Miles deben estar en la misma situación, sin “contactos”, siendo inválidos en la vida pública. Miles como yo dispuestos a intentar un cambio, miles sin encontrar una sola fisura en la coraza protectora de los “políticos”.

¿Es que no deberíamos intentarlo? Regalo mi idea a quien tenga los medio para ponerla en marcha y me pongo a disposición para sumar lo que sea en esa empresa de derretir la indiferencia, de abrir los ojos y el corazón, de despertar el coraje. Reemplazar el “que se vayan todos” por un Vamos Todos

Una vez leí que el ser humano nace para aportar las probabilidades necesarias para que de vez en cuando surja un Mozart, un Van Gogh, un Einstein, un Newton.
Yo digo, hagamos nacer políticos para que surja un Mitre, un Sarmiento, un Avellaneda.

Me gustaría conocer su opinión.

Saludos,
Nicolás Raiti.”