jueves, 19 de junio de 2008

Lo que me hubiera gustado encontrar

Cuando empecé a intentar participar en la vida pública dediqué muchas horas a buscar información con poco éxito. Estos son algunos de los puntos que me hubiera gustado encontrar:

      • ¿Qué es ser Presidente/Senador/Diputado/etc? Contado por protagonistas que ya no estén en actividad (por obvias razones). Imagino a Alfonsin o Cafiero contandonos su visión.
      • ¿Cómo funciona nuestra sociedad? Instrucción Cívica.
      • ¿Y si un día nos hacen caso y se van todos?
      • Modelo para discutir
        • ¿Discutir es ver quien grita más fuerte?
        • ¿Cómo se rompe la lógica, “si no impongo mi idea pierdo”?
      • Del futuro a hoy
        • ¿Cómo serán los gobiernos en 50 años?
        • ¿Cómo será la sociedad en 50 años?
      • Democracia ¿Cómo se la mejora?
      • Eligiendo mi partido
        • ¿Cuál es el ideal de cada partido?
      • ¿De qué viven los políticos?
        • ¿Hay que ser millonario para participar?
        • ¿Cuánto debería ganar alguien que maneja un presupuesto de miles de millones?
      • Politometro
        • ¿Cómo medimos la calidad de los políticos?
        • ¿Cómo jubilamos a un político?
          • ¿Qué hace un político que se retira?
      • Tecnología y política
        • Democracia directa
          • ¿Es posible?
          • ¿Todos los ciudadanos están capacitados para votar?
      • Corrupción
        • ¿Todos tenemos un precio?

Si alguien tiene alguna respuesta, conoce o sabe como contactar a alguien que la tenga, le pido que me ayude a recopilar esta infromación.

Participar en la vida pública

Aclaración personal:

Yo, Nicolás Raiti, soy un analfabeto político.
He decidido tomar parte en la vida política con el inocultable objetivo de despertar la vocación de los verdaderos políticos que hoy no participan porque nadie les ha ayudado a quitarse el analfabetismo de encima.
Así como los niños deben ser guiados para que se inicien en cada una de las disciplinas que desarrolla el hombre, imagino que algo similar debería hacerse con la política.
Como analfabeto que me reconozco, no podré ser maestro de nadie, pero dedicaré mi esfuerzo a aprender sobre los quehaceres de la vida pública e intentaré despertar este interés en forma masiva.
Mi mayor anhelo es estar rodeado de grandes hombres que conduzcan la política y los destinos del país en forma, eficaz, eficiente y relativamente honesta.
Me moviliza la impotencia de ver como muchos han fracasado al intentar la tarea en forma individual. Quizás también me movilice mi cobardía, al no sentir que puedo encarar este proyecto en forma solitaria y busco compartir mi riesgo.
Estoy convencido que esos hombres están allí, intentaré encontrarlos y despertarlos.

Nuestro pasado es la suma de las acciones individuales y colectivas. Nuestro presente es una combinación entre nuestro pasado y el azar. Nuestro futuro depende de nuestro presente.

No es posible revertir en forma instantánea el presente.

Solo queda tomar conciencia de que el futuro requiere hacer hoy lo que no hicimos en los últimos 20 años. Esto es aceptar en silencio lo que hoy dispongan quienes ejercen el poder, pero asegurarnos que ese poder cambie de manos en los tiempos constitucionales.

Para que ese cambio de manos sea útil es necesario, no ya que se vayan todos, sino que estemos todos. Todos dispuestos a asumir la responsabilidad cívica de ejercer un cargo. Todos capacitados en este ejercicio.

El proyecto debe ser multipartidario, no debe transmitir una ideología, sino que se debe gestar una idiosincrasia participativa.

Propuesta

La problemática planteada ofrece 3 salidas:
  • Ezeiza.
  • La indiferencia y resignación.
  • Participar en la vida pública.
Las primeras dos opciones no necesitan aclaración, salvo la recomendación de sinceramiento ante uno mismo, liberando el inconsciente colectivo de los dañinos quejidos, sean cacerolazos, reclamos en bares u otro tipo de reclamos inconducente que solo hace el caldo gordo al estatus quo, reprimiendo cualquier tipo de iniciativa.

Problemática:

La vida pública en la República Argentina está diezmada por la corporación política, que a lo largo de los años a los que mi memoria me permite acceder ha impuesto y alimentado la visión colectiva de que todo lo relacionado a la política y la participación pública está salpicado por la corrupción, el enriquecimiento individual y la estafa a las arcas del estado.

El ciudadano honesto o relativamente honesto no quiere involucrarse porque sabe que será acorralado, tentado y finalmente corrompido o en su defecto será denostado, perseguido, vilipendiado y expulsado de la vida pública.

No existen mecanismos que difundan y aliente la participación más allá de la concurrencia a emitir el voto.

El Partido Justicialista está marcado en su raíz por un estilo personalista, sin lograr superar a su creador y repleto de desaforados que solo quieren emularlo (que el partido sea renombrado con su apellido).

La UCR tiene una imagen pública asociada al legalismo extremo que no le permite desarrollar una administración ejecutiva eficiente. Buena parte de sus dirigentes han cambiado de partido.

El resto de la masa opositora es una plastilina que se divide y se fusiona múltiples veces en breves períodos, cambiando de nombre, pero siendo siempre un subconjuntos de un total más o menos estable.

En definitiva, la Argentina no cuenta con una estructura de partidos sólidos y perdurables.

No contamos, como pueblo, con un proyecto de país ni de Nación. Cada uno que accede al poder recrimina la herencia que ha recibido, destacando los errores y desconociendo los aciertos.
Vivimos en el pasado, discutiendo entelequias y visiones perimidas y anacrónicas.

Objetivos

  • Recuperar la dignidad de la palabra “Política”.
  • Movilizar a la población para que se involucre en política.
  • Difundir las formas de participación.
  • Inundar el espacio político y público de nuevas caras.
  • Minimizar el analfabetismo político.